Aventuras por otros reinos


Mi nombre es Taj, y junto a mis compañeros recorro el mundo en busca de fortuna.

Monday, January 29, 2007

La montaña

Este sucio y borracho gnorl no podía ser peor guía. Se pasaba el día borracho y meando por las esquinas. Además, no se aclaraba, a cada momento cambiabamos de dirección. Dimos más vueltas de las recomendables por este maldito bosque, casi reconozcía cada árbol sobre el que volabamos.
Ragnar, algo cansado del viejo y sus cosas, intentó quitarle la bebida mientras dormía. La cosa le salió mal, ya que el viejo se protegía de los ladrones con magia. Unas descargas y la mano bastante perjudicada hicieron que Ragnar cambiara de idea y dejara al "guía" en paz. Al final sólo seguimos sus indicaciones cuando se acababa de levantar, pero teníamos que ser rápidos en preguntar antes de que volviera a beber.
Tras muchos intentos de encontrarla y grandes cantidades de maldiciones por el tiempo perdido, llegamos a la montaña. Bajamos del barco y dejamos a unos cuantos allí, no fuera a aparecer un grupo de indeseables y nos robaran, que era lo que nos faltaba.
Encontramos la entrada a la cueva, olía bastante mal y había huesos pertenecientes a diferentes criaturas. Mis compañeros se entretuvieron haciendo bromas sobre qué parte de annon sería esa entrada.
Con precaución comenzamos a investigar los pasadizos de la cueva. Encontramos un río bastante apestoso que nos obligó a caminar con cautela por una estrecha cornisa. Ragnar tuvo un resbalón y acabó dentro del agua. Costó bastante sacarlo, esa armadura que lleva siempre puesta pesa mucho. Después de ese baño, olía muy mal.
Al final del túnel había una luz, precavidos que somos (a veces) nos asomamos sin hacer ruido para ver que nos esperaba. La escena no podía ser peor, dos demonios enormes custodiaban una especie de portal.
Karel nos informó que a estos demonios les gusta apostar, así que cogió su baraja y se acercó a ellos. Es un hombre muy valiente.
Los demonios aceptaron su apuesta; si ganaba Karel nos dejarían pasar, pero si perdía, nos convertiríamos en aperitivos. El tiempo que duró la partida estuvimos conteniendo la respiración. Pero la suerte estuvo de nuestra parte y ganó Karel. Los demonios nos dejaron cruzar el portal y cuando lo hicimos nos encontramos en medio de una aldea gnorl. La habían construido dentro de la montaña. Nos preguntábamos por qué estarían esos demonios en la puerta cuando vimos una comitiva acercarse a nosotros. No podíamos creer lo que estábamos viendo, el maldito guía estaba entre ellos. La gente empezó a gritar algo sobre unos elegidos y después de darnos la bienvenida nos condujeron a palacio.
Al parecer nos había estado poniendo a prueba para ver si éramos capaces de llegar hasta allí, porque éramos los elegidos de una estúpida profecía. La cena no estuvo mal, pero empecé a encontrarme indispuesto y subí a mi habitación. Allí me dieron una medicina y me dormí entre sueños intranquilos.

Cuando abrí los ojos, mis compañeros estaban dando gritos y andaban de aquí para allá nerviosos. Cogí todas mis cosas y salí detrás de ellos, saliendo por la ventana a la calle, ya tendría tiempo de preguntarles que pasaba. Nos abrimos paso hasta el templo, luchando con los que nos perseguían. Al llegar a las puertas del templo (que se suponía que nadie podía abrir) Karel se apoyó en ellas y se abrieron. Los gnorls congregados en la plaza se quedaron con la boca abierta. Nosotros entramos como alma que lleva el diablo.

Wednesday, November 29, 2006

Los demonios

Maldita sea, una vez la planta nos dijo donde encontrar al guía, Wurtang la aplastó. Una pena, le tenía cariño. Subimos al barco y fuimos en su búsqueda. Pero no todo iba a ser sencillo, nos perseguían unos demonios con muy mala pinta. Por suerte Wurtang los despistó con su fuego mágico.

Al llegar al sitio que nos dijo la planta, varios de mis compañeros bajaron a buscar al guía. Yo decidí quedarme en el barco junto a Tobril, esperando que los demonios no nos atacaran otra vez. Tardaron bastante, pero al final llegaron con un ser bastante repulsivo y muy maleducado. Wurtang no hacía más que maldecir y decir cosas sobre unas cadenas y quemar unas casas. Ya les preguntaré en otra ocasión que les pasó ahí abajo. Tardamos un poco en partir porque Démona se desplomó mientras subía y hubo que recogerla. Esta chica siempre tiene unas cosas muy raras.

Los demonios no se daban por vencidos y pronto siguieron acechándonos. Al final decidieron atacar. Invocaron un muro oscuro que frenó al barco de golpe, con tan mala suerte que Anárion cayó al bosque. Karel y yo cogimos un esquife y salimos en su busca. Dos de los demonios nos seguían. Esquivé como pude sus rayos y Karel les atacaba. Estábamos en una mala situación, aunque nosotros volábamos más rápido, si seguíamos dando vueltas un rayo podría alcanzarnos al final. No había señales de Anarion por allí y volvimos al barco, con ellos pisándonos los talones. Estábamos cerca del barco cuando decidieron marcharse.

Nuestros compañeros habían derrotado a los otros dos y por lo visto tuvieron miedo y decidieron retirarse. Ya más tranquilos buscamos a Anarion y por suerte pudimos llevarlo de vuelta al barco.

Por cierto, el guía que hemos buscado me saca de quicio. Es un cerdo.

La niebla

Continuamos el viaje en nuestro barco "me mantengo a flote de milagro porque me caigo a trozos". Como siempre, ayudaba a Tobril a pilotar. La verdad es que ya le voy tomando más soltura a esto. Una niebla nos sorprendió, se escuchaban campanas de fondo. Cuando pararon, Tobril ordenó que tocaran seis veces la campana del barco. Después me pidió que me asegurara que el barco no se movía del sitio.

Lo que ocurrió a continuación fue algo curioso. Se acercó un jinete montando un extraño animal. Tobril le enseñó un medallón y un presente que tenía para alguien. Después seguimos a esa bestia que nos condujo hasta una torre que estaba escondida.

Al descender del barco nos estaba esperando una comitiva de magos, por sus vestidos pertenecían a tres órdenes diferentes. Nos condujeron al interior de la torre. Bajando por la escalera me di cuenta que sus trajes no eran sencillos, como parecía a simple vista, sino que tenían bordados muy elaborados. Me pregunto que tal quedarían en mi capa.

Una de las magas, bastante agradable, me pidió que asistiera por la noche a una reunión. Nunca habían visto a nadie de mi raza y querían preguntarme cosas. Acepté, no tenía nada mejor que hacer.

En la reunión me preguntaron el motivo de nuestro viaje. A veces tengo la sensación que quieren entrar en mi cabeza, así que no les dije la verdad, les conté que sólo era un piloto.

Por la mañana en el consejo, Tobril habló con los magos. Nos dijeron que el libro se encontraba en la Boca de Annor (o algo así, me pareció curioso el nombre) y que nos podía guiar un gnorl, creo que dijeron. Buscaré más libros sobre toda esta gente cuando encuentre una buena biblioteca. Pero no sabían cómo encontrarlo, muy útil su consejo, sí.

Se nos acercó una maga, que parecía unida de alguna manera con Ragnar, y nos contó que había una planta que hablaba en el bosque. Sólo teníamos que encontrarla, esperar a que floreciese y entonces, preguntarle cómo encontrar al guía. Claro, muy fácil todo. Para colmo no iríamos en el barco, el único medio de transporte que realmente me gusta.

Montados en los equs, seguíamos a Wurtang, que nos guiaba con su anillo mágico. Al parecer puede encontrar cualquier planta así. Era cierto, encontramos la planta y la trasplanté a un tiesto. No está mal la planta, a Larj le gustaría.

Escuchamos unos gritos terribles y todos decidimos salir corriendo de allí. Bueno, todos menos mi equ, que me tiró al suelo y salió corriendo... pero él solo. Anarion me subió al suyo y salimos de allí. Es un buen guía y conoce este tipo de bosques, así que me sentí seguro con él.

Al llegar a la torre descubrimos que Ragnar se había quedado luchando con uno de esos monstruos, es muy valiente desde luego. Karel lo curó.

Esperaremos en la torre a que florezca la planta, mientras he decidido cuidar de ella. Ragnar está bajo los cuidados de su amiga.

La plaga

Al final, después de una pequeña búsqueda encontramos a nuestros compañeros. Resultó que estaban compartiendo cena tranquilamente con un grupo de cazadores de brujas... ellos. ¡Jajajajaja! Me resultó bastante divertido. Por extraño que parezca no hubo ningún enfrentamiento y seguimos nuestro camino.

No todo iba a ser bueno. Karel descubrió que le habían robado, pero no era al único, a mí también me habían robado. Pues aunque hubiera que desmontar el barco, encontraría la caja de imágenes que había heredado de Jarret.

Descubrimos a los ladrones, porque no era uno, eran muchos. Una especie de bichos, que alguien llamó caravaneros, vivía en las entrañas del barco. Y por lo que se ve se entretenían robando cosas para su reina. Después de casi incendiar el barco llegamos a un "acuerdo" con ellos, si eliminábamos a los otros bichos que vivían en el barco y con los que tenían una guerra nos darían las cosas. ¡Pero bueno! Este barco es un colador.

Al final conseguimos eliminar una de las dos plagas. Los caravaneros nos pidieron que los lleváramos a un árbol determinado y abandonarían el barco devolviéndonos nuestras cosas. Vaya panda de chantajistas que están hechos. Así lo hicimos, bajamos todos del barco y los llevamos a su árbol. Pero no todo fue bien, Wurtang decidió que había que quemar el árbol... sin comentarios.

El fuego se extendía por el bosque y había que volver al barco para salir de allí. En el trayecto sufrimos una emboscada y un bicho enorme me quiso comer. Por suerte Karel se quedó cerca y pudo salvarme y curar mis heridas. Afortunadamente, todos pudimos volver a la "seguridad" del barco.

El fantasma

Con todas las cosas preparadas subimos al barco que había alquilado Tobril. El viaje no sería muy largo, pero aprovecharía de todas formas para ayudarle a llevar el barco. Me gusta pilotar.

Cuando llegamos a la mansión, nuestro primer objetivo, encontramos una casa bastante estropeada. Si se suponía que este hombre nos tenía que pagar... en fin, nos recibió una anciana muy simpática (al menos con Tobril) y una jovencita, a la que no dejó de molestar Ragnar, que carece de modales.

Fue durante la cena cuando conocimos a Teraz, que nos explicó la misión. Parece que no será la cosa fácil, pero bueno. Estábamos bastante tranquilos, quitando la tensión de Wurtang, que hacía la habitación un poco más oscura. De repente, un grito hizo que saliéramos todos al pasillo. Allí estaba la jovencita histérica y me acerqué a consolarla. Se había asustado al abrir una caja que contenía el brazo de la difunta esposa de Teraz. No es por nada, pero los habitantes de este planeta tienen unas costumbres bastante peculiares.

Llegó la hora de ir a dormir. La habitación en la que me instalaron era bastante cómoda. No es que fuera a utilizar mucho la cama, pero un sillón y una mesita me servirían para jugar un rato. Y en eso estaba cuando escuché arañazos en el cristal. Miré y vi un pequeño bichillo que quería entrar. No es que no me gusten, que va a ser que sí, pero a saber si estaba enfermo. Cerré la ventana y seguí a lo mío. Volvió a arañar la ventana, me dio pena y la abrí dejándole entrar. El bicho se escondió debajo de la cama. Fue entonces cuando apareció en la habitación. Era una figura de mujer a la que le faltaba un brazo. No había que ser muy listo para sumar dos y dos y saber que era la mujer de Teraz. Me puso los pelos de punta (es una expresión, claro) y me alejaba de ella poco a poco. Pero su intención era alcanzarme, la puerta estaba cerrada y no podía salir por allí. Pedí ayuda a gritos... pero nadie vino. Así que salté por la ventana. Al momento vi a Karel asomado a ella, y subí de nuevo a la habitación. Cuando estaba más tranquilo, Karel se fue a dormir.

El dia siguiente lo pasamos preparando el viaje. Al llegar la noche fui a mi habitación. No pasó mucho tiempo antes de que el bicho se pusiera otra vez nervioso y apareciera la figura. Esta vez no iba a gritar. La dejé que me tocara y tuve una visión horrible. No quiero recordarla. Después ella desapareció. Esto me da muy mala espina, seguro que toda esta historia no acaba bien.

LLegó la hora de seguir el viaje, así que cuando todo estuvo preparado partimos. Al final adopté al bichillo, al que he llamado Larj, es adorable. Y si no me equivoco, me avisará si aparecen más fantasmas... o no. A mis compañeros no les hace mucha gracia, pero ellos también tienen sus excentricidades y no les digo nada, así que el bicho se queda conmigo.

Seguí ayudando a Tobril a pilotar. Me parece ver caras raras en ellos cuando lo hago, pero no les hago caso. Vimos señales de una tormenta y decidimos bajar para que el barco no sufriera muchos daños. No es que encontráramos un mal sitio para parar, es que los mosquitos aquí son enormes y venenosos, así que unos cuantos salieron a buscar unas hierbas que los repelen. Tardaban demasiado en volver y fuimos a buscarlos.

De vuelta a la Gran Ciudad

He vuelto, quien lo iba a decir. Con nuevos compañeros y un objetivo en mente; mejorar para ser el mejor piloto, o al menos uno que sobreviva algo de tiempo.
Gracias a las ganancias de nuestro compañero "el rico II" nos dimos una buena fiesta en el mejor... esto... "hotel" de la ciudad.
Una vez amaneció y la vida volvió a la normalidad con más o menos dolor de cabeza y el cuerpo hecho un desastre, nos separamos para hacer cada uno lo que tenía planeado.
Recibí unas cuantas clases de vuelo (aun no entiendo los gritos cuando pasaba cerca de los edificios) y conocí a un personaje de lo más curioso. Nos ofreció una buena suma de dinero si aceptábamos una misión muy peligrosa. La aventura me gusta, el riesgo no es mi mejor amigo, pero para que voy a engañarme, necesitamos el dinero. Por lo menos una gran parte del grupo. Así que salí a buscar a mis compañeros para exponerles el plan, esperando que aceptaran, claro. Y aceptaron. Unos se quejaron más que otros, pero al final iremos a un bosque muy peligroso a recuperar un hechizo escrito en un libro, y también unas hierbas posiblemente. Esta misión tiene muchos puntos para desconfiar de ella, pero ya veremos.

Thursday, November 09, 2006

Adiós Jarret

Debíamos hacer todo lo posible para salvar el valle, ya no sólo por sus habitantes, sino para tener alguna posibilidad de escapar nosotros.
Cuatro clérigos que seguían al Dios de piedra dijeron que tenían la solución al problema. El Dios en cuestión era aquella estatua de piedra que una vez vimos en los subterráneos de la torre. Wurtang se quedó con ellos pues decían saber un ritual con el cual despertarían al Dios y él se encargaría de salvar el valle. No es que no confiara en ellos, es que no me creía una palabra, pero no había otra opción.
El barco volador que había venido a por nosotros nos dio un ultimatum. Partían hacia la ciudad, si no nos subíamos con ellos, nos dejarían atrás. No subimos.
La mejor forma de realizar el ritual era entre los monolitos. Entre todos se ideó la mejor forma de defender los monolitos mientras se realizaba el ritual.
Unos en barco y otros a caballo llegamos a los monolitos. El Ur que trajeron como "ayudante" descargó el material necesario para hacer el ritual. Un montón de cacharros "mágicos" del castillo. No entiendo mucho de ésto, pero me pareció muy raro el método.

Jarret me dejó su caja de capturar imágenes para que sacara unas cuantas del ritual. Como yo estaba en el círculo exterior de defensa podría hacerlas bien.
No pensé que esas breves palabras que intercambiamos serían las últimas.

El ritual comenzó y se abrió una extraña puerta de la que apareció una criatura que parecía de todo menos amable, seguí haciendo imágenes por si era importante. No sé que palabras intercambiaron con la criatura, pues estaba bastante lejos, pero no debieron ser buenas. La criatura les atacó, vi como caían uno detrás de otro. Y no perdía de vista a Jarret, pues le había tomado bastante cariño, y suponía que querría salir en todas la imágenes que pudiera.

Vi como Jarret caía al suelo embestido por la criatura. Anárion se acercó a él, supongo que a asistirle. Más gente cayó al suelo. Y al final Wurtang abrasó a la criatura con un rayo y la mató.

Pudieron despetrificar al Dios, que se encargó de cerrar el valle. Nos dio unos cuantos obsequios y nos devolvió a casa.

Nos borró la memoria para que no pudiéramos volver a encontrar el valle. Enterramos a Jarret y continuamos con nuestras vidas.

Nunca te olvidaré amigo.

Tuesday, August 29, 2006

La mina

Cuando desperté una vez me hubo curado Jarret me encontré en medio de una ciudad perdida. Los habitantes, acostumbrados desde que nacieron a obedecer, no sabían cómo pensar por ellos mismos. Así que hubo que poner un poco de orden antes de marchar hacia el resto del valle, porque si la ciudad estaba perdida... ¿cómo se encontrarían el resto de asentamientos?

Me llevé una gran sorpresa al descubrir que Dereck continuaba con vida. Se unió a nuestro grupo, y junto con cinco guardias salimos hacia la aldea donde estaban las vacas. Al llegar vimos humo, no quedaba un solo habitante vivo. Era un espectaculo horroroso. Recogimos lo quedaba de ellos para hacer una pira en forma de L, en honor a Larry. Después Wurtang le prendió fuego.

Gracias a la magia de Wurtang pudimos saber que Druks y Darklings estaban en pie de guerra... y que posiblemente sus próximas víctimas seríamos nosotros. Los tambores de los druks sonaban a todas horas, y columnas de humo ascendían sobre los árboles del bosque.

Habíamos enviado a un soldado para que avisara a la ciudad y se prepararan para lo peor. Y nos sorprendió bastante divisar al capitán de la guardia, junto con más soldados y un sacerdote. Al parecer no nos querían abandonar a nuestra suerte.

Volvíamos a la ciudad cuando Jarret se acordó de la mina. Le preguntó al capitán de la guardia por sus habitantes, nos respondió lo que temíamos. Sólo había unos humanos, los capataces, el resto eran darkling. Sus vidas estaban en peligro, si es que seguían con vida. Decidimos ir a ayudarles, para eso nos llevamos con nosotros cinco soldados, el resto se fue a la ciudad que era la que más los necesitaba. Temiendo ataques de los druks, dimos un rodeo para llegar a la mina.

Fuera de la mina no había señales de vida, así que entramos en busca de supervivientes. Wurtang convocó un elemental de fuego bastante impresionante para iluminar las cavernas. En el primer cruce escogimos el camino de la izquierda, y no hallamos a nadie. Así que al llegar a un punto muerto en la caverna, volvimos sobre nuestros pasos para seguir por el camino de la derecha.

Tras una puerta hallamos a los capataces, sólo quedaba uno con vida, apenas pudo decir unas palabras: "El portal... la luz..." No llegué a escucharlo bien. Continuamos para averiguar de que estaba hablando. Y nos encontramos después de andar muuuuucho, un puente y al cruzarlo una sala con dos puertas. Una era un arco, en su marco había unos símbolos grabados. Al otro lado de la sala, había una puerta entreabierta. Del arco salieron unos monstruos enormes... muy grandes... Gracias a Dereck conseguimos salir de allí y nos fuimos a la ciudad.

Cuando estábamos cerca de la ciudad vimos a los druks acampados cerca de la ciudad, tenían buena visibilidad de las entradas. Estaban celebrando una especie de rito extraño y salvaje que no llegaba a comprender bien del todo. Tuvimos que saltar la muralla a la carrera para poder entrar a la ciudad.

A la mañana siguiente habían desaparecido. Tal vez habían cambiado de idea sobre atacarnos, tal vez habían encontrado otro modo de sorprendernos... para mal nuestro. Una vez las guardias estuvieron organizadas fuimos a descansar, que ya nos lo habíamos ganado. Pero unos gritos nos despertaron de nuestro sueño. Había unos druks atacando a las doncellas. Mis valientes compañeros salieron a salvarlas, pero no todo fue tan bien como esperábamos. Apareció un ur en la sala con actitud hostil. El combate fue muy duro, intenté ayudarlos pero no salió bien, ya que Jarret fue el único que se durmió con la poción que lancé. Tuve que lanzarle otra para que despertara.

Entre todos acabamos con las amenazas. No fui de mucha ayuda, pero lo intenté. La pena es que perdimos a Dereck, murió.

Ahora es momento de averiguar cómo han llegado a la ciudad y que podemos hacer para salvarla.

Wednesday, August 09, 2006

La Torre del mago

Una vez reunido todo el grupo continuamos por los pasillos. Le dijimos a nuestros reencontrados compañeros lo que habíamos descubierto tras la puerta que había al final de la escalera, pero decidimos continuar por el pasillo antes de investigar esa habitación, no nos atacaran por la espalda mientras estábamos allí arriba.
Encontramos un pasillo que no tenía salida y a cada lado había una fila de celdas. En una de ellas se encontraba Dereck, estaba encadenado y al cuello tenía un artilugio con bastante mala pinta. Abrieron la celda, y nuestro querido compañero de manos habilidosas abrió esa cosa, quedando libre Dereck. Jarret le devolvió su espada, tal vez fuera la vista que me fallaba pero me pareció que dudaba al entregársela. Seguramente se habría encariñado con la espada... ¡jajajajaja!

Nuestro siguiente objetivo se encontraba tras la puerta situada al final de la escalera. Estaba cerrada por lo que "Taules" decidió convertirse en agua y pasar por debajo de la puerta. Me sorprenden mis compañeros con sus habilidades. Cualquier momento es bueno para las bromas, y para romper la tensión hubo comentarios sobre no devolverle la ropa. Desahogamos un poco la tensión que había en el ambiente. Desde dentro nos abrió la puerta. Las paredes estaban cubiertas con estanterías llenas de pociones, al fondo había otras escaleras que subían.

En la siguiente planta encontramos otra puerta más. La abrieron y Dereck entró por ella como alma que lleva el diablo. Queda bastante claro su odio hacia los magos malvados. Más de una vez se me pasó por la cabeza que pasaría si encontrara maldad en alguno de mis compañeros (no quiero decir que sea posible encontrarla, para nada) y borré de mi cabeza esos pensamientos. Habíamos llegado a un laboratorio del nigromante. Seguimos subiendo y llegamos a otra planta, en la que había un almacén de horribles bestias. Continuamos el ascenso y llegamos a una planta que por fin se hallaba al nivel del suelo, donde se colaban los rayos del sol a través de una vidriera.

Ya nos creíamos libres cuando vimos que Mungus se acercaba con escolta. Ya sabíamos lo había en los sótanos y no nos gustaba, así que optamos por lo más irracional, subir a las plantas de arriba. En la primera había una especie de salita, no nos gustó la situación y continuamos hacia arriba (parecía buena idea en su momento, pero no lo era en absoluto), en la segunda planta se encontraban las habitaciones. Entramos en la de Mungus y "Roku" se llevó su diario personal. Intentamos escondernos en las habitaciones de los criados, pero hicimos mucho ruido y empezaron a subir a buscarnos. Dereck nos convenció y se quedó a hacerles frente mientras los demás huíamos hacia arriba (lógico >_<)

Llegamos a una habitación en la que había una especie de máquina. Un tubo enorme de diamante, un cuadro de mandos con piezas de cristal, la pared que era cilíndrica cubierta de esos cristales junto con un andamio que llevaba a la azotea, abierta a la luz del sol. En ese momento no sabía el papel que tendría en el futuro.

Llegamos a la conclusión de que era la máquina que mantenía oculto el valle y a la gente controlada. En ese momento escuchamos gritos que estaban cada vez más cercanos y Roku soldó la puerta para que no pudieran entrar. Después de ver que no había más salida que esa, decidieron abrirla y enfrentarse a Mungus. La batalla fue muy dura y mis compañeros lucharon con todas sus fuerzas. Hubo un momento en el que sentí como quería alguien controlar mi mente. Me resistí con todas mis fuerzas, pero Taules al intentar liberarme sufrió el mismo ataque y cambió. Empezó a atacarme. En plena confusión se me ocurrió la terrible idea de trepar por el andamio y subir a la azotea. Mi compañero me perseguía con la intención de asesinarme. Llegué arriba antes que él, aunque me costó lo mío. Y con el instinto de supervivencia activado lo ataqué y de una patada lo envié a tierra. Debió caer en el panel de control de la máquina, porque todo empezó a temblar y a resquebrajarse. Intenté bajar, pero perdí el equilibrio y caí al suelo. Todo se quedó oscuro para mí.

Cuando desperté estaba en la plaza, Jarret me estaba curando. Me dijo que la torre se había derrumbado, Mungus había muerto y dos de nuestros compañeros también. Un final no del todo feliz.

Sunday, July 16, 2006

En el valle

Me temo que he perdido mi anterior diario por los "desafortunados" acontecimientos que han ocurrido, así que escribiré en estos pergaminos todo lo que me ocurra, por si desaparezco. Cuando alguien lo encuentre, si es que eso ocurre, tal vez mi memoria no sea olvidada.

Pero esa no es forma de comenzar de nuevo. Pensar que el final de esta aventura va a ser trágico no va a ayudarnos en el futuro, mas bien al contrario.

Veamos, por donde me quedé... ¡Ah! ya lo recuerdo. Nuestra estancia en el valle.

Forzados regresamos a este valle maldito, sí, maldito, no se me ocurre otra forma de describirlo en este momento. Nos trataban muy bien, supongo que para convencernos de que nos quedáramos a vivir aquí. Tanta alegría y buen humor no son sanos. No quería pensar en lo que nos harían si intentábamos marcharnos.

La ciudad no estaba tan mal, y podíamos pasear tranquilamente por ella. Decir tranquilamente quizá es mucho, un poco de desconfianza no nos habría venido mal.
Ahora, salir de ella era peligroso para nosotros. Nunca debíamos abandonarla sin escolta. Por supuesto, era para nuestra seguridad, no porque debieran vigilarnos por si descubríamos algo que prefirieran mantener oculto. No me convencieron, y creo que a mis compañeros tampoco, o eso espero.

Al llegar la noche tuvimos un encuentro desaconsejado. El elemento en cuestión nos informó que el cazador de magos estaba encarcelado en la ciudad. No recordaba haber visto una cárcel, aunque eso no quería decir que no existieran, por supuesto.

Amaneció de nuevo, y un día en apariencia perfecto se presentó ante nosotros. Sabía que olvidaba algo, la noche anterior mis compañeros sintieron una energía que provenía de la dirección en la que se encuentran unos monolitos de piedra, y lo que parece un altar. Ya pasamos por ahí la primera vez que vinimos al valle. Y esa es la razón de que decidiéramos salir de "excursión" fuera de la ciudad.

Salimos en unas carretas con escolta. Paramos en el pueblo donde están las dichosas vacas un momento, antes de continuar camino hasta las rocas, como ha acabado siendo bautizado el lugar.
Allí no encontramos nada extraño, o muy extraño.

La piedra que hacía las veces de altar, estaba impregnada de una sustancia rojiza seca. Lo que podría ser sangre. Por lo que dedujimos que recientemente se habían estado realizando sacrificios en ese lugar. Que es lo que estaban sacrificando, era un misterio para nosotros.
Al cabo de un rato, y viendo que no sacábamos nada en claro, regresamos al pueblo. En realidad lo que ocurrió es que una tormenta hizo que nos acordáramos de nuestras habitaciones. En el pueblo no había posada ni nada parecido, así que desalojaron a unos campesinos para alojarnos a nosotros. Posiblemente desarrollen cierta hostilidad hacia nuestras personas en un futuro muy próximo. Pasó la tormenta cuando la noche había caído en el valle.

Movidos por un impulso, y sin meditar sobre las posibles consecuencias, salimos de nuevo hacia las rocas. Esta vez sin escolta, el hombre se había quedado durmiendo en una casa próxima. Y claro, salimos intentando hacer el menor ruido posible para no perturbar sus sueños.


Caminando en la oscuridad, e intentando mantener el silencio sin conseguirlo, nos aproximamos al lugar de donde salió aquella gran energía. Al lo lejos vimos como se acercaba una comitiva con antorchas. Supusimos entonces que iban a hacer de nuevo algún sacrificio. No captamos ningún peligro a nuestro alrededor, por lo que continuamos en nuestras posiciones. Mi compañero mago, que había sido elegido líder del grupo por las cualidades mostradas para ello, tomó la iniciativa. Se dispuso a hacer un hechizo por el cual a través del fuego de sus antorchas intentaría ver que se traían entre manos. Lo realizó de la forma más discreta, y después de entrar como en trance durante un breve tiempo, nos informó de la situación.

La mayor parte del grupo eran campesinos desarmados, o al menos lo que había podido observar. Pero también en la comitiva se encontraban dos hombres vestidos con túnicas que acompañaban a una joven encadenada, de mirada triste. Inmediatamente después de conocer la situación, nos escandalizamos de las costumbres tan salvajes que tenían en este valle. Comenzamos a tramar el esquema de un posible plan de ataque. Aunque estábamos en una supuesta misión diplomática, y no deberíamos interferir en asuntos que no nos interesaban para nuestra misión, no pudimos soportar la idea de lo que iba a ocurrir.

Aquellos hombres ya habían llegado a las rocas, por lo que realizó otra vez el conjuro para poder asegurarse de sus intenciones. La cosa estaba clara, iban a sacrificar a la joven.

Encima llevaba todavía alguna de las pociones de sueño, por lo que junto a algunos de mis compañeros me acerqué a aquella zona de sacrificios. Le pasé la poción al más avezado en el lanzamiento de objetos, pues mis habilidades no van encaminadas por ahí. Por desgracia no lanzó con la suficiente fuerza, o no dio en el lugar en el que debería, porque la botella no se rompió. Habíamos fracasado en el intento de interrumpir el ritual con la menor cantidad de violencia posible. Nuestro estimado líder, al que desde el primer momento le pareció una bobada nuestro intento, pasó a la acción.

Convocó un elemental de fuego para distraer su atención, pero supongo que algo salió mal, porque apareció un pequeño elemental que inspiraba más ternura que temor. De todos modos, lanzó un rayo que derribó a los sujetos que portaban los peligrosos cuchillos. En ese momento ocurrió algo que nos descolocó a todos, la joven se transformó en una cordera. Ahí fue cuando me di cuenta que habíamos caído en una trampa, y que era demasiado tarde para echar marcha atrás. Después de sanar a los hombres, que estaban cabreados, y de que todos los campesinos huyeran aterrorizados volvimos al pueblo.

No es que estuviéramos cansados y necesitáramos dormir, que sí. La verdadera razón es que desde el bosque próximo nos llegaban unos sonidos de tambores que no nos gustaron demasiado. Íbamos a oscuras por el camino, cuando tres figuras aparecieron frente a nosotros, junto a la lluvia que nos calaba hasta los huesos. Intentamos pasar sin decirles nada, pero ellos nos atacaron. Después de los últimos encuentros había llegado a la conclusión de que en la lucha no saldría bien parado, así que dejé que mis compañeros, guerreros de cuerpo y alma la mayoría, se encargaran de ellos. Los tambores se escuchaban cada vez más cerca, señal de que el peligro viajaba en nuestra dirección. Fue un combate duro bajo la lluvia, en el que nuestra alegre compañera y el líder quedaron heridos después de vencer a los salvajes.

Llegamos como pudimos al pueblo, y allí curaron a los heridos. A la mañana siguiente vinieron a buscarnos, nos habíamos metido en problemas.

No voy a decir que se hizo un juicio justo porque mentiría, pero los cargos que tenían contra nosotros eran graves y acabamos en la carcel. Resumo un poco porque en estos momentos no me encuentro en un sitio seguro desde el cual pueda escribir con calma. Pero me desvío del tema, por donde iba...

A la cárcel, que finalmente sí existía, vino a visitarnos nuestro abogado. Y justo cuando se iba, y durante unos segundos tan solo, pude ver que también llevaba el tatuaje. Todos estaban en el ajo, expresión que les gusta usar a mis amigos y compañeros de fatigas. Volvimos a las sucias celdas. Mucho tiempo habían pasado sin ver un preso. Que decir de nuestro carcelero que sea bueno... nada. Seducido por nuestra amiga no se dio cuenta que ella le robaba las llaves. Una vez fuera de juego nos liberaron a todos. En la habitación del guardián no había nada, así que abrimos la otra puerta que había. Un pasadizo bajaba a lo que serían unas mazmorras. Después de deambular por los pasillos encontramos una habitación en la que había una botella escondida. Nuestra amiga la abrió dejando a un "genio" en libertad.

Con otro elemental que iba primero seguimos por los oscuros pasillos hasta un lugar donde se encontraba un pozo que no parecía tener fondo. Lo dejamos de lado y cambiamos de dirección. Entramos a una sala en la que había una mesa de piedra y lo que parecía una puerta en la pared. Después de entrar la primera vimos que era una puerta giratoria, y que ella no volvía. Pasó un poco de tiempo en el que pensamos que le habría ocurrido algo malo, no contestaba a nuestras llamadas. Entraron dos compañeros más, y tampoco salían. Preocupado entré también, y allí me los encontré, en un oscuro pasillo. La puerta era de una sola dirección, por allí no podríamos volver. Pasaba el tiempo y los dos compañeros que faltaban no venían, y tampoco se escuchaba nada, así que decidimos seguir adelante.

Más pasillos de piedra nos encontramos, y en un recodo una habitación con una estatua. Al acercarnos comprobamos que la estatua parecía mas bien un ser humano convertido en piedra. Nada agradable, y armados como estábamos con un par de patas de madera de una silla y un pequeño cuchillo, salimos de allí. Fuimos a parar a unas escaleras que subían. Arriba había una puerta cerrada, y tras ella, nuestra amiga vio una habitación circular llena de lo que calificó como utensilios de un mago, y también vio unas escaleras que subían. Presintiendo el peligro bajamos y seguimos por el pasillo, por si por una de estas casualidades de la vida nos encontrábamos con nuestros desaparecidos amigos.

Llegamos a lo que parecía una iglesia. En un altar de piedra, había un mago tumbado con el pecho atravesado por una espada. El hombre estaba vivo, respiraba. Mis compañeros se pusieron nerviosos pues decían abservar a muchas almas intentar arrancar la de aquel hombre. Una escena horrible sin duda. A pesar de haber perdido prácticamente la esperanza de unirnos a nuestros amigos aparecieron allí también. Uno de ellos dijo que el mago era malvado, y que acabar con él apaciguaría todas esas almas que buscaban venganza. Una vez "calmado" el ambiente, sacaron la espada para devolvérsela a su dueño.

Y aquí debo parar, pues hemos de continuar nuestra escapada.